La corrupción
en Colombia ha sido tradicionalmente señalada por muchos analistas como uno
de los principales problemas políticos del país. El Índice de Percepción de
Corrupción 2016 (IPC), de la agencia para la transparencia internacional, – que
califica de 0 (demasiado Corrupto) a 100 (Muy Transparente) de los niveles de
corrupción percibidos por el sector público en 175 países y territorios
evaluados. Colombia, en ese estudio obtuvo una calificación de 37 puntos, muy
por debajo del promedio global que es de 43 puntos, convirtiendo a Colombia en
uno de los países más corruptos del mundo. Se ubica a Colombia en el puesto 98
a nivel mundial, teniendo como base que Nueva Zelanda y Dinamarca están en el
puesto 1 como los países menos corruptos del planeta.
Según la Fiscalía
General de la Nación y la Procuraduría General de la Nación, entre 2009 y 2016
las principales formas de corrupción sancionadas en Colombia fueron:
- Dar o exigir dinero u otra utilidad: para que se realice u omita un acto propio del cargo de un funcionario Público, o para que se ejecute uno contrario a sus deberes oficiales.
- Retener activos que han sido confiados: para ser utilizados con fines privados.
- Dar un trato de favor hacia familiares (nepotismo) o amigos (amiguismo): a los que se otorgan cargos o empleos públicos o incluso se facilitan permisos y licencias, por el mero hecho de serlo, sin tener en cuenta otros méritos (meritocracia).
Por otro
lado, en la época electoral la compra de votos es un fenómeno de intercambio
económico que hace parte de la corrupción en el país, en el cual los candidatos
políticos “compran” y los ciudadanos “venden” votos. Como por ejemplo como se
compran y venden zapatos, manzanas o televisores. El acto de comprar votos,
conforme a esta perspectiva, es un contrato, o tal vez una subasta, en la que
los votantes venden sus votos a la oferta más alta.
Por su
parte, el soborno, la extorsión y los arreglos (acuerdos donde “el agente público
y el ciudadano privado establecen un pacto recíproco en perjuicio del público,
de forma tal que una decisión oficial favorece al privado a cambio de una
recompensa o merced para el agente público”; además de cuando hay alteraciones
fraudulentas del mercado, en donde “el agente público que decide en materias
que introducen en el mercado externalidades
positivas o negativas. Utiliza su decisión para perjudicar o beneficiar a un tercero.
Sin bases objetivas para hacerlo”. También las malversaciones y fraudes y las especulación financiera con fondos
públicos e incluso la parcialidad en la aplicación de las leyes, administración
o cualquier tipo de decisión y colusión
privada en concursos o convocatorias públicas, donde diferentes participantes
acuerdan niveles mínimos de subasta y el uso de información privilegiada para tomar
decisiones económicas o sociales privadas.3
Otros modos son la desviación de reglas en formas menores en beneficio de amigos (amiguismo),
como los oficiales que aceptan regalos, el favoritismo
en asignación de citas y contratos, las utilidades oficiales de decisiones
públicas a través de ocupaciones suplementarias, las personas que dan su voto
de acuerdo con la dirección del patrón (empleador, empresario o político), los
clientes que necesitan intervención del patrón para obtener procesos administrativos a tiempo, los
oficiales que esperan regalos como prerrequisito para que los procesos estén a
tiempo, los oficiales (policías o militares) que toleran crimen organizado a cambio de pagos y los activistas
que repentinamente cambian de partido político por razones económicas, y
oficiales y ciudadanos que ignoran pruebas claras de corrupción.
Existen tres
factores principales del contexto sociopolítico de Colombia que son
determinantes a la hora de entender el fenómeno de la corrupción, los cuales
son:
- Debilidad institucional del Estado: la incapacidad del Estado para ejercer el imperium ha desembocado en la primacía de redes locales y regionales de poder, que han impedido que el Estado logre diferenciarse de los intereses privados de los sectores dominantes.
- Clientelismo (mafioso y de mercado): es un mecanismo no institucional de lealtades asimétricas mediante el cual se intercambian bienes y servicios por apoyo electoral, el clientelismo político es una práctica legendaria en la historia política del Estado colombiano. El tipo de clientelismo que predomina actualmente es el clientelismo de mercado, que tiene un carácter predominantemente local (municipios).
- Narcotráfico: El narcotráfico es una economía ilegal, que en tanto genera riesgos, requiere de ciertas inmunidades para poder subsistir. Por esa razón, los narcotraficantes deben desarrollar mecanismos de protección eficaces para el desarrollo de sus actividades.
A nivel
sociocultural en Colombia existen condiciones que favorecen la corrupción, se
destaca:
- Cultura del incumplimiento de las normas: se trata de una cultura en la que no se está dispuesto a aceptar el imperio de la ley, a menos de que la misma sea favorable para los propios intereses. En consecuencia, las reglas se suelen subordinar al interés personal (en términos de dichos populares "el vivo", "el avispado"), a la defensa personal (en el caso del rebelde) o a valores familiares o religiosos que se consideran superiores (en el caso del arrogante). Se trata de una cultura de desprecio hacia la ley, que es vista únicamente como un instrumento que se respeta cuando es útil para los fines personales, y se burla cuando resulta inconveniente.
Las
principales entidades para la lucha contra la corrupción del Gobierno de Colombia son; la Fiscalía General de la Nación,
la Procuraduría General de la Nación,
Contraloría General de la República
de Colombia, Auditoría General de la República,
y la Corte Suprema de Justicia de Colombia.
Los
principales mecanismos contra la corrupción son:
- Estatuto Anticorrupción: creado en 2011, se complementa con normas del Código Penal, del Código Disciplinario y convenios internacionales que están incorporados en la legislación colombiana.
- Política Pública Integral Anticorrupción: tiene como principal objetivo fortalecer las herramientas y mecanismos institucionales para la prevención, investigación y sanción de la corrupción en el país.
- Colombia Compra Eficiente: por medio de este mecanismo se garantiza la transparencia en la compra y contratación pública.
- Ley de Transparencia (1712 de 2014): Al garantizar el acceso a la información pública, buena parte de las decisiones públicas están disponibles para cualquier ciudadano que las quiera consultar en Internet.
- Declaraciones de renta a la vista de todos: se trata de la declaración de renta, siguiendo la tendencia de las normas de transparencia y rendición de cuentas internacionales.
Aunque en Colombia
hay entidades y mecanismos contra la corrupción, y penas de ley severas para
estas conductas, en la práctica la justicia colombiana se queda corta, ya que
los delincuentes obtienen beneficios y no devuelven el dinero robado, ni
entregan cómplices en muchos casos. De hecho, más del 50 % de los corruptos
condenados no pagan siquiera un solo día de cárcel.